La crítica de la superstición en el tratado teológico – político de Baruch de Spinoza
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Resumen
En la actualidad, nuestro mundo continúa sufriendo violencia política originada por la religión. Lo que parecía un asunto del pasado, reaparece con nuevos bríos. Cierto es que no tiene la misma escala o la misma importancia que tuvo en el pasado, sin embargo, la violencia producida por la religión existe todavía y es igual de difícil de controlar que antes.
Baruch de Spinoza, filósofo del siglo XVII, constató en su época este mismo problema. ¿Qué hacer cuando la violencia se ejerce en nombre de Dios? ¿Acaso la religión puede reclamar para sí misma el derecho de dar muerte a alguien, o bien de declarar la guerra santa (o la guerra justa) por derecho divino? ¿Y cómo tendríamos que proceder para afirmar lo contrario? En el Tratado Teológico–Político, Spinoza muestra que la superstición es causada por falsas concepciones de Dios y del Hombre, así como de la vida política. Estas ideas falsas, a las que llama prejuicios, producen una lectura torcida de la Biblia. El hombre que está movido por estas doctrinas no puede discernir bien lo que le conviene y lo que conviene a otros. Por eso se entrega Spinoza al trabajo de analizar la superstición, para ver con claridad cuál es la influencia que tiene sobre el hombre y la sociedad.
El Tratado Teológico–Político es una obra de su tiempo, inscrita en un movimiento de filosofía de la ilustración radical1. Esta filosofía, lo veremos, está hecha para la vida. Los intelectuales de esta época han vuelto a encontrar un gran interés por los asuntos humanos ordinarios e inscriben su filosofía en el corazón mismo de las cosas y de la sociedad. Esta inserción de la filosofía en medio de la ciudad se hace de manera crítica, lo que provoca un cierto número de conflictos.
Por su parte, Spinoza quiere defender el derecho de filosofar en la sociedad de su tiempo. El proyecto crítico no es violento, incluso si pudiera provocar disputas o desacuerdos. Sin embargo, Spinoza quiere sobre todo la liberación del hombre que lo llevará a la paz. Quiere darles a los seres humanos todas las posibilidades de pensar según la razón para tomar entre las propias manos el destino de la sociedad.